• sábado , 17 noviembre 2018

Fujifilm X-H1

Desde la aparición de la X100, el primer modelo de la Serie X, presentado en la feria Photokina 2010, Fujifilm ha sido el fabricante de cámaras (mirrorless y réflex) que ha apostado más fuerte por diseños 100% fotográficos. El sabor retro de algunos de sus modelos ha regalado a los usuarios más jóvenes las delicias de disponer de todos los controles a mano, de la manera clásica que estaban dispuestos en las cámaras de película fotográfica de soporte químico. ¿Pero y el modo vídeo? La cámara Fujifilm X-H1 es la respuesta del gigante nipón.

Basada en el concepto X-T2, la Fujifilm X-H1 es una cámara orientada de manera especial a la grabación de vídeo de alta calidad en formato 4K. Mantiene el sensor X-Trans III y el procesador de imagen X Pro, por lo que los usuarios de cámaras X-Pro2 y X-T2 de Fujifilm no encontrarán un incremento en la calidad de imagen en sus fotografías. Tan sólo el estabilizador en el cuerpo de la cámara puede considerarse una novedad fotográfica en la X-H1, sin embargo es una prestación que desde hace una década ya incorporan las cámaras Olympus y Sony de ópticas intercambiables, tanto en modelos SLR (como la adelantada a su tiempo y ya descatalogada Sony A850), como en cámaras del segmento mirrorless.

 

En las manos

Cuando se toma una Fujifilm X-H1 por primera vez en las manos, sorprenden sus dimensiones, superiores a las de la cámara X-T2 y que –en gran medida– desvirtúan el concepto mirrorless, una de las señas de identidad de la Serie X Fujifilm. La diferencia en tamaño de la X-H1 con un modelo réflex es mínima, aún más si se tiene en cuenta que estamos ante una cámara con un sensor de formato APS-C. La empuñadura de grandes dimensiones, la pantalla LCD de información y el gran botón de disparo (aspectos idénticos a los incorporados en la cámara de formato medio Fujifilm GFX-50S) hacen que la parte derecha de la cámara sea mucho mayor que en la Fuji X-T2.

Los objetivos más pesados de la Serie X –como el zoom XF 100–400 R LM OIS WR– serán los grandes beneficiados al montarlos en la X-H1, pues su peso y dimensiones no son fáciles de sujetar con modelos como la X-T2 y X-Pro2. Esperaba que las dimensiones superiores de la empuñadura se debieran a una batería de mayor tamaño y capacidad, pero la Fujifilm X-H1 comparte la misma batería con la X-T2 (NP-W126S), cuya autonomía ha sido uno de los puntos más criticados por los usuarios, debido en gran parte al consumo del visor electrónico en modo de alto rendimiento.

 

Ergonomía y diseño

El frontal de la Fujifilm X-H1 incorpora el selector del modo de enfoque, el de liberación de objetivo y el primer dial de control. En la tapa superior de la cámara Fujifilm X-H1 encontramos la novedad de la pantalla LCD monocroma de información, la misma que incorpora la cámara de formato medio Fujifilm GFX-50S; la leva de conexión, los diales dedicados a la sensibilidad (con el modo de disparo en su base) y las velocidades de obturación (que incluyen la fotometría en una pestaña inferior), el disparador y el botón de acceso a la compensación de exposición configuran –junto al botón de iluminación de la pantalla de información– los principales controles situados en esta parte de la Fujifilm X-H1.

En la parte trasera de la X-H1 se han dispuesto el segundo dial de control, los botones dedicados a la revisión y borrado de las capturas, el bloqueo de exposición, la activación del enfoque automático (novedad en la Serie X), joystick de fijación del punto de enfoque, modo de visualización, acceso al menú general de la cámara, cursores personalizados de función y acceso al menú rápido (Q). Se ha perdido el clásico botón “Fn” de función personalizada y el botón de acceso al menú rápido está situado en una parte “muy transitada” de la cámara y no es difícil pulsarlo de manera involuntaria y entorpecer de manera accidental la fluidez del disparo.

 

Características técnicas

Como ya he indicado en la introducción, las diferencias técnicas de la nueva cámara Fujifilm X-H1 con la X-T2 son mínimas y –salvo detalles como el sistema de estabilización– comparte prácticamente todas las características con la Fujifilm X-T2, al igual que los modos de exposición, modos de escena, filtros creativos, fotometría y balance de blancos, motivo por el que remito al análisis de la X-T2 para comprobar estas características.

 

Prestaciones

En mi opinión, la nueva Fujifilm X-H1 es una cámara orientada de manera especial al vídeo, ámbito en el que Sony mantiene un liderazgo a nivel profesional y donde marcas como Panasonic se han convertido en una alternativa asequible, pero eficiente, al rey del vídeo. Cada vez son más los profesionales que utilizan cámaras Sony de la serie A7 (A7, A7R o A7S) en detrimento de las réflex, donde Canon logró hacerse con un pequeño segmento del mercado tras el lanzamiento de la EOS 5D Mark III.

El sensor de formato completo (full frame) parece ser una de las constantes exigidas por los profesionales del vídeo, pues ofrece un detalle superior y mayor control del efecto bokeh (desenfoque posterior). Desconozco porqué Fujifilm, si realmente busca su lugar en el segmento del vídeo lanza dos ópticas de cine, diseñadas de manera específica para la X-H1, y no desarrolla una cámara con un sensor full frame, en lugar de mantener el formato APS-C que –en mi opinión– nunca llegará a ofrecer la “calidad cine” de los sensores de mayor formato.

 

Fujifilm X-H1: primer modelo estabilizado de la Serie X

El estabilizador interno de 5 ejes es una de las grandes novedades en la Fujifilm X-H1 y llega tras ocho años de la presentación del primer modelo de la Serie X, la cámara X100, que revolucionó la feria feria Photokina en 2010. Fujifilm ha visto pasar los años y cómo otros fabricantes (Olympus y Sony, en el segmento de cámaras mirrorless) incorporaban la estabilización en el sensor, gracias a prestar mayor atención a las necesidades de los usuarios y profesionales de cada marca.

La capacidad de estabilización del nuevo sistema de desplazamiento del sensor en la X-H1 garantiza hasta 5 pasos E.V; esto equivale a poder disparar a 1/4seg. y obtener imágenes libres de trepidación de la misma manera que si lo hiciésemos a 1/125seg, una prestación que agradecerán los usuarios de teleobjetivos como los Fujinon XF 56mm R (también en su versión APD) y XF 90mm ƒ/2 LM WR. Estamos ante una novedad que se reduce por ahora a una sola cámara de la Serie X y que –en mi opinión– hace años que debería haberse incorporado a toda la gama, incluida la familia X100.

En el recorte al 100% de la fotografía inferior se puede apreciar la trepidación a 1/5seg. con el zoom estándar Fujinon XF 18–55/2.8-4 R, siendo –según mis pruebas– la velocidad de obturación límite en la que podemos empezar a encontrarnos con fotografías movidas. Otros modelos del entorno mirrorless permiten disparar hasta 1/4seg. con garantía de mejores resultados.

 

Fujifilm X-H1 vs. Fujifilm X-T2: el enemigo en casa

Llevo más de 20 años analizando cámaras, ópticas, equipos de iluminación y accesorios de fotografía y por primera vez obviaré mostrar apartados como modos de exposición, filtros creativos, fotometría, balance de blancos o cadencia de disparo, pues son idénticos a los que ofrece la cámara Fujifilm X-T2 y considero que la similitud entre ambos modelos no aporta –salvo detalles puntuales como el sistema de estabilización– ningún rasgo diferencial en el modo foto. Por otra parte, considero que Fujifilm ha traicionado las esencias del concepto mirrorless al diseñar una cámara cuyas dimensiones apenas se diferencian de una réflex. ¿Evolution to involution?

Dicho esto, considero que la mayor competencia de la Fujifilm X-H1 está en su propia familia, pues la X-T2 ofrece las mismas prestaciones fotográficas, pero a un precio notablemente inferior, logrando así una mejor relación calidad-precio y siendo –a la vez– un modelo de concepto 100% mirrorless. Creo que hubiera sido más honesto bautizar a la nueva cámara de Fujifilm como X-T2V (por vídeo) que abrir una nueva línea con nomenclatura propia, pues ni las prestaciones en foto, ni –especialmente– el diseño se apartan un ápice de concepto X-T, a excepción de la herencia directa de la zona de la empuñadura, idéntica a la GFX-50S de formato medio.

 

Visor electrónico

Una mejora en la cámara Fujifilm X-H1 reside en su visor electrónico, que ofrece una resolución de 3,69 millones de píxeles (la misma que los modelos Sony A9 y A7R III) y es el que muestra una mejor visualización de toda la Serie X. La tasa de refresco es elevada, lo que facilita el disparo en rágafa sin sufrir el molesto “black out” o pérdida de visión en el disparo. Como sucede también en la X-T2, la información de la pantalla es muy completa y gira al disparar en posición vertical, facilitando su lectura.

Sin embargo, la excelente visualización del visor de la cámara Fujifilm X-H1 tiene un peaje elevado a pagar: la autonomía de las baterías es aún más limitada que en la X-T2 y –por mi propia experiencia durante esta prueba– es inferior a los 200 disparos. La duración de las baterías se han vuelto un quebradero de cabeza para los modelos de gama alta de la Serie X de Fujifilm y es uno de los aspectos que más debe mejorar la multinacional nipona, dado que algunos modelos de la competencia llegan a triplicar de manera sobrada la autonomía de la X-H1.

 

 

Pantalla LCD

Todo lo que ganamos en el visor de la Fujifilm X-H1 se pierde en la pantalla LCD trasera, que mantiene los clásicos 1,04 millones de píxeles de resolución, la misma que ofrecen los modelos más sencillos de la Serie X. Fujifilm debería cuidar detalles tan importantes, más aún cuando modelos de la competencia ofrecen una resolución de 1,44 millones de píxeles. La tecnología táctil de la pantalla LCD de la cámara Fujifilm X-H1 palía en parte no incrementar la resolución, pues facilita ajustar el punto AF en las grabaciones de vídeo tan sólo con pulsar la pantalla LCD, pero al igual que el sistema de estabilización es una tecnología también implementada por la competencia.

 

Nuevo modo de película “Eterna”

La Fujifilm X-H1 incorpora como novedad el modo de película Eterna, orientado para obtener un mejor rendimiento en las grabaciones de vídeo. Este modo simula la textura y color de la película cinematográfica tradicional, mantieniendo una saturación tenue y aumentando la riqueza tonal en las sombras, mejorando así la creatividad durante el post-procesado de los clips de vídeo. En fotografía, el modo de simulación de película Eterna ofrece la suavidad del modo Classic Chrome, pero con una saturación ligeramente superior.

 

Modo AF

No he observado una mejoría apreciable en el enfoque automático de la cámara Fujifilm X-H1, respecto a la X-T2. Ni ofrece una respuesta más rápida, ni mayor precisión en el foco. Con objetivos sin motor de enfoque lineal (LM) la velocidad del sistema AF de la X-H1 me sigue pareciendo muy inferior a lo que ofrecen Olympus y Sony, sus máximos competidores en el segmento mirrorless, pero a la par de lo que ofrecen modelos SLR de gama profesional como la Canon EOS 5D Mark IV.

Uno de los aspectos del sistema de enfoque automático que más me ha gustado en la cámara Fujifilm X-H1 es el enfoque en el ojo, que –sin alcanzar la precisión y rapidez de la Sony A7R III– facilita y agiliza de manera notable la respuesta del sistema AF en retratos y fotografía de moda, sin importar si se dispara con grandes aberturas o a contraluz.

 

Calidad de imagen

La calidad de imagen en valores ISO bajos y medios de la cámara Fujifilm X-H1 es elevada, para un modelo con sensor de formato APS-C. Al incorporar el mismo sensor y mismo procesador de imagen que la X-T2, la calidad de imagen en fotografía de la cámara Fujifilm X-H1 no supera –como es de esperar en un modelo más caro y reciente– a la que ofrece el buque insignia de Fujifilm.

A la espera que el próximo mes de noviembre de 2018 (tal como vaticinan los rumores) se presente la X-T3, la calidad de imagen de la nueva cámara Fujifilm X-H1 se mantiene en los parámetros de calidad de la X-T2. Personalmente, encuentro que el rango de sensibilidades óptimo para obtener los mejores resultados con la X-H1 está comprendido entre L (100) y 2.000 ISO, pues con sensibilidades superiores se incrementa la señal de ruido de forma visible y se reduce el contraste y la fidelidad cromática.

 

Respuesta en ISO altos

Creo que Fujifilm hubiese tenido que incorporar el procesador X PRO II para mejorar la respuesta al disparar con sensibilidades elevadas, pues –junto a la velocidad y precisión en modo de enfoque continuo y la escasa autonomía de las baterías– se me antoja uno de los puntos que más necesita una mejora inmediata y profunda, para situarse a la altura de Sony, su máximo rival directo en el segmento mirrorless. La calidad de imagen hasta 1.600 ISO es muy elevada, pero a partir de 2.000 ISO la pérdida de detalle y contraste inician una importante caída progresiva.

Pese a disponer de una sensibilidad máxima de 51.200 ISO (la misma que la cámara de iniciación X-T100), en la práctica el límite de la sensibilidad que mantiene una elevada calidad de imagen se sitúa 2.500 ISO, poco más de la que recomiendo en los modelos más asequibles de la Serie X de Fujifilm. A partir de 3.200 ISO ya se observa un incremento de la señal de ruido y una apreciable pérdida en el detalle. A 6.400 ISO el contraste cae de manera muy visible y a partir de 25.600 ISO el color se reduce a una escala de grises coloreada, algo común –salvo muy contadas excepciones– en la práctica totalidad de cámaras del mercado.

 

Modo vídeo

Y por fin llegamos al apartado en que más destaca la nueva cámara Fujifilm X-H1. La calidad de las grabaciones de vídeo en formato 4K son las mejores que jamás Fujifilm ha conseguido con una cámara fotográfica, si bien ha sido –junto a Olympus– el fabricante mirrorless que menos se ha destacado en este apartado. Para comprobar la efectividad del estabilizador, realicé dos vídeos en el aeropuerto de El Prat, utilizando el zoom 100–400mm a mano alzada, que muestra una trepidación moderada, pero apreciable. Este clip muestra una clara sobreexposición en los segundos finales del vídeo, evidenciando un fallo en la medición de luz en el modo vídeo.

La clave de descarga del vídeo es: https://mega.nz/#!PXQ0jCRL!ggTHFe3k6JNYuu4zFuWgF0XawN6ORLRMk8rlGIRVdxw

 

 

Batería

Me parece importante dedicar un apartado específico a la alimentación y autonomía de la nueva cámara Fujifilm X-H1. Comparte con la X-T2 la batería NP-W126S, que si ya ha sido objeto de crítica en la X-T2 por una autonomía más bien “justita”, en la nueva Fujifilm X-H1 es todavía inferior, pues en las pruebas realizadas (con el visor electrónico en modo de alto rendimiento) no ha pasado un solo día que no acabase con el indicativo de carga en rojo o con la batería completamente agotada antes de llegar a los 200 disparos. Si se tiene en cuenta que la batería en cámaras como la Sony A7R III ofrecen hasta 650 disparos/190 minutos de grabación en vídeo, la cifra que ofrece la batería de Fujifilm me parece ridícula y absolutamente insuficiente para el trabajo profesional.

Esto obligará a buena parte de los usuarios a adquirir la empuñadura VPG-H1 y –al menos– dos baterías más, incrementando en un mínimo de 440€ el precio de la cámara, ya de por sí elevado. En modo vídeo, la autonomía de la batería es –según asegura Fujifilm en las especificaciones de la cámara– de 35 minutos en grabaciones en formato 4K, sin aplicar el enfoque por detección de rostros, sin revisiones en pantalla y sin el visor en modo de alto rendimiento.

 

Pruebas y resultados

Para realizar las pruebas de la cámara Fujifilm X-H1 he utilizado el teleobjetivo Fujinon XF 56mm ƒ/1.2 R APD y los zooms Fujinon XF 100–400mm R LM OIS WR y XF 18–55mm ƒ/2.8-4 R LM OIS, que suele incluirse en los kits de compra de las cámaras de gama alta de la Serie X de Fujifilm. No considero que la calidad de imagen ofrecida por la X-H1 sea superior a la que encontramos en una Fujifilm X-T2 y con el teleobjetivo 56/1.2 APD tampoco he observado una respuesta más rápida en el sistema AF. Al montar el zoom 100-400mm, la empuñadura sobredimensionada de la X-H1 consigue una mayor sujeción que en la X-T2.

La calidad de imagen es elevada, al mismo nivel que Fujifilm tiene acostumbrados a los usuarios de la Serie X, destacando una respuesta muy natural del color, fiel a los tonos originales de lo que se fotografía. El sistema de estabilización facilita disparar a mano alzada y sin apoyo alguno con velocidades de obturación de hasta 1/4seg. con objetivos ligeros. La amenaza frecuente del indicativo de carga de batería en rojo sobrevuela cada vez que salimos a hacer fotos con la X-H1 y es –para mí– uno de los grandes lastres que arrastra el modelo con menos personalidad de la Serie X de Fujifilm.

El consumo de la cámara Fujifilm X-H1 en modo “boost” (sin ahorro de energía) y la limitación de las baterías NP-W126S –como he indicado en el apartado anterior– recomienda la adquisición de la empuñadura VPG-H1; sin embargo, la disposición del botón disparador en ésta complica por dos razones el disparo en posición horizontal, si no desactivamos el disparador en la empuñadura. Al reposar la palma de la mano directamente sobre el disparador de la empuñadura, en dos ocasiones la cámara se bloqueó cuando disparaba en posición horizontal, teniendo que apagar y volver a encenderla. Además, disparé de manera involuntaria varias decenas de fotos. Desconozco si se trata de un un problema específico del modelo de prueba, pero esto me lleva a recomendar a los usuarios de la X-H1 desconectar el disparador de la empuñadura, si se fotografía en horizontal.

 

Conclusión

La cámara Fujifilm X-H1 llega para cubrir el hueco que no ha sabido llenar ninguno de los modelos anteriores de la Serie X de Fujifilm en el apartado vídeo. La esencia de la Fujifilm X-T2 se mantiene constante en la X-H1 y –salvo mejoras puntuales– tan sólo la sobredimensión en tamaño, peso y precio serán las grandes diferencias respecto la X-T2. Aplaudo la decisión de incorporar (¡por fin!) un estabilizador en el sensor de la cámara, pero las novedades a nivel fotográfico son demasiado escasas para valorar un incremento tan notable en el precio. Más aún cuando la cámara Fujifilm X-T2 goza de un precio mucho más maduro y moderado en el mercado, con ofertas periódicas.

La Fujifilm X-H1 es –a mi parecer– una cámara sin personalidad propia, siendo un híbrido entre los modelos X-T2 y GFX-50S. Es un modelo que amarán principalmente quienes han pasado del entorno SLR al mirrorless y echan de menos las dimensiones superiores de las cámaras réflex. De la X-T2 adopta toda la esencia fotográfica y de la cámara de formato medio, parte de la estética, con la pantalla LCD de información y el botón disparador de grandes dimensiones. Se pierde el clásico dial de compensación de exposición (una de las señas de identidad de la Serie X) en favor de la pantalla LCD de información, con un considerable aumento del tamaño de la mitad derecha de la cámara, hasta llegar al punto de ofrecer un tamaño similar al de una cámara réflex, perdiendo así la esencia del concepto mirrorless.

El sistema AF apenas ofrece mejoras en el apartado foto, reafirmándome aún más en que estamos ante una cámara que –salvo el estabilizador– poco o nada aporta a los modelos ya existentes y más asequibles de la Serie X de Fujifilm. El botón de activación del sistema AF es otro punto que puede considerarse una novedad, sin embargo es idéntico al que disponen desde hace lustros las cámaras Canon EOS y –más recientemente– las últimas versiones de la familia Sony A7, por lo que una vez más (al igual que sucede con el estabilizador) Fujifilm implementa tecnologías y prestaciones ya implantadas hace años en el mercado.

El mundo del vídeo (especialmente, a nivel profesional) es un reino gobernado con autoridad por Sony, cuyos distintos modelos de la serie A7 ofrecen la máxima calidad de imagen y cuentan –además– con la amplia experiencia del gigante japonés en fabricar cámaras y ópticas de vídeo de calidad broadcast, además de desarrollar los estándares en formatos y perfiles de vídeo. Intentar competir a nivel profesional en el apartado vídeo con Sony se me antoja tan absurdo como enseñar a nadar a un pez. Otro asunto es luchar por ese pedazo de pastel en que marcas como Panasonic (en formato Micro 4/3) o Canon (con cámaras SLR full frame) se disputan exclusivamente por precio.

 

Lo mejor:

  • cuerpo más resistente
  • ergonomía y diseño fotográfico, heredados de la X-T2
  • pantalla LCD de información
  • visor electrónico de 3,69 millones de píxeles de resolución
  • estabilizador de imagen en el sensor de la cámara
  • calidad de los vídeos en formato 4K

Mejorable:

  • las dimensiones y peso no difieren de una réflex
  • se rompe la esencia del concepto mirrorless
  • cámara sin personalidad propia, con diseño idéntico al de X-T2 y pinceladas de GFX
  • mantiene el mismo sensor y procesador de imagen que la X-T2
  • pantalla LCD de 1,04 millones de píxeles de resolución
  • el sistema AF no es más rápido, ni más preciso en foto
  • no existe una mejora en la calidad de imagen, respecto a la X-T2
  • respuesta en ISO altos (muy buena hasta 2.500 ISO)
  • escasa autonomía de las baterías NP-W126S (inferior a 200 disparos, según pruebas realizadas)
  • precio: 1,504€ (sólo cuerpo, con cashback de Fujifilm de 400€ en el momento de escribir esta review)

 

Valoración

  • construcción: 
  • ergonomía y diseño: 
  • prestaciones: 
  • fotometría: 
  • balance de blancos: 
  • sistema AF: 
  • estabilizador: 
  • calidad de imagen: 
  • respuesta a ISO altos: 
  • modo vídeo: 
  • relación calidad-precio: 
  • valoración personal: