• martes , 11 agosto 2020

La maleta Kodachrome

Nada mejor que ordenar una habitación o una mudanza para rescatar los pequeños tesoros que se ocultan en casa. Miles de diapositivas (archivadas en pequeñas cajitas y hojas clasificadoras transparentes) guardan el trabajo de décadas. Al mirar las hojas contra la luz de una ventana una película destaca del resto: los colores que sólo ofrecen las diapositivas Kodachrome.

Algunas de las imágenes archivadas tienen más de 30 años y siguen ofreciendo un color y detalle soberbios, superior al promedio que ofrece hoy la tecnología digital. Ni siquiera la magnífica película de diapositivas Fuji Velvia (aún vigente) alcanza la excelencia de los brillantes colores de Kodachrome.

Breve historia

El desarrollo de la película de diapositivas Kodachrome llegó en 1.935 de la mano de Leopold Godowsky Jr. y Leopold Mannes, dos músicos profesionales y científicos universitarios, que –hartos de que la película en color de la época no reflejase de forma eficaz los tonos reales– desarrollaron una tecnología absolutamente revolucionaria. Idearon una película negativa (sí, negativa) en blanco y negro (sí, en blanco y negro) con tres capas sensibles a los tres colores primarios, que se añadían en procesos de baños y exposiciones a luces de distintos colores. De esta manera, los tonos en color se unificaban en una película en blanco y negro que se tintaba en color.

El desarrollo de los dos Leopold se llamó Kodachrome, la mejor película en color jamás fabricada y que tuvo una vida comercial de más de 70 años. Fue la película preferida por los profesionales, especialmente si las fotografías iban a ser publicadas en revistas, gracias a una soberbia estabilidad, la ausencia de grano, su alto contraste y una calidad del color aún hoy no conseguida. Fotógrafos como Steve McCurry (autor de la fotografía de la niña afgana, que fue portada en National Geographic) o el maestro de la fotografía Ernst Haas convirtieron a la película Kodachrome en el lienzo sobre el que impresionaron algunas de las imágenes icónicas del Siglo XX.

Revelado incluido… O no.

El complejo revelado de la película Kodachrome fue el motivo aducido por Kodak para incluir el revelado en el precio de cada carrete, unos 3,5 dólares en 1.936, que equivalen aproximadamente a 65-70 dólares actuales. Una latitud de exposición de ±1/2 E.V. obligaba a medir muy bien la exposición en cada foto, que costaba el equivalente actual de casi 2 dólares por disparo. Cada carrete de Kodachrome incluía un sobre que se enviaba franqueado al laboratorio de Kodak, que revelaba, enmarcaba y reenviaba las diapositivas a casa por correo. Todo en el breve espacio de dos semanas.

En 1.954 Kodak se vio obligada a no incluir el precio del revelado, al perder la demanda por violación de las leyes antimonopolios. Kodak cedió el proceso de revelado a aquellos laboratorios que quisieran revelar la película Kodachrome de manera independiente. El laboratorio Dwayne’s Photo (en el estado de Kansas) fue el último en mantener el revelado de Kodachrome, hasta el 30 de diciembre de 2010.

La oferta Kodachrome

Lanzada al mercado como película de cine para aficionados, en 1.936 llegó en formato de 35mm. Cámaras como Leica o Contax ya podían abandonar el encierro del blanco y negro y ofrecer un mundo de colores brillantes y reales. La sensibilidad extrabaja (entre 8 y 16 ASA) de la primera versión de Kodachrome se incrementó hasta 25 y 64 ASA de las versiones posteriores. La llegada de Kodachrome II (25 ASA) y Kodachrome X (64 ASA) y el proceso K-12 incrementó la estabilidad del color.

El proceso K-14 (el definitivo hasta la desaparición de esta película) llegó con el desarrollo de las películas Kodachrome 25 y Kodachrome 64, nacidas en 1.974 y que perduraron casi 30 años en el mercado. A mediados de los 80 llegó Kodachrome 200, una película ideal para aquellos profesionales que necesitaban disparar con velocidades de obturación más rápidas. Varias de las fotografías de deportes que ilustran este artículo están disparadas con esta película.

Kodachrome llegó a estar disponible en los formatos:

  • 35mm (fotografía y cine)
  • 8mm (cine)
  • Super 8 (cine)
  • Single 8 (cine)
  • 16mm (cine)
  • 828 (fotografía)
  • 110 (fotografía)
  • 126 (fotografía)
  • 120 (fotografía)
  • Placas de distintos formatos (fotografía)

Cantar, narrar y visitar Kodachrome

¿Alguien se imagina dedicar una canción a una tarjeta de memoria? Kodachrome fue mucho más que una simple película fotográfica: buena parte de la historia cotidiana de Estados Unidos y Europa se plasmó en película Kodachrome. Más allá de los grandes mitos de la fotografía y profesionales de renombre, Kodachrome era la película en color por excelencia de millones de aficionados a la fotografía, aún siendo una película diapositiva.

Paul Simon dedicó la canción «Kodachrome» a la película fotográfica de su adolescencia, una época de su vida llena de –tal como dice la canción– bellos colores brillantes, donde los verdes del verano hacen creer que la vida es un día soleado.

Kodachrome ha supuesto mucho más que una simple película fotográfica y otra buena muestra es la película «Kodachrome», protagonizada por un Ed Harris que interpreta a un fotógrafo en el otoño de su vida, en busca del último laboratorio en el mundo que pueda revelar sus últimos cuatro rollos de Kodachrome.

Más allá de canciones y películas, Kodachrome es también el nombre de un parque natural en el estado de Utah (Estados Unidos). Una expedición de la National Geographic Society bautizó así en 1948 esta localización, mientras la fotografiaban –obviamente– con película Kodachrome.

Kodachrome es color

Ninguna película fotográfica ha conseguido colores más intensos y a la vez fieles a los tonos originales. Ni siquiera Kodak obtuvo con sus películas Ektachrome la calidad del color que mostraban las diapositivas Kodachrome. Cuando Fuji lanzó su película positiva Velvia muchos profesionales vimos en ella la alternativa en proceso E-6 por parte del fabricante japonés. Sin embargo, los colores de Velvia ofrecían más contraste y saturación, alejándose de los tonos reales.

La estabilidad de la película Kodachrome es única y buena muestra de ello es que –por ejemplo– el Arxiu Fotogràfic de Barcelona sólo admite cesiones de diapositivas si son Kodachrome, pues el color del resto de películas diapositivas pierde de manera progresiva su estabilidad, hasta acabar siendo una vulgar lámina transparente de tonos magentas o rojizos.

Las fotografías realizadas realizadas con Kodachrome que ilustran este artículo tienen entre 25 y más de 50 años. Ninguna otra película en color es capaz de soportar el paso de medio siglo. Aún hoy no sabemos a ciencia cierta qué pasará con las imágenes capturadas de manera digital, pero sinceramente dudo que perduren durante medio siglo sin destruirse, pues basta con la simple pérdida de tan sólo un cero o uno que forman la imagen para que ésta se vea alterada para siempre.

La calidad del color, el contraste y la estabilidad –tras medio siglo a cuestas– de las diapositivas Kodachrome hace que sea la única diapositiva que se aceptan en museos y archivos, como sucede con las donaciones que admite el Arxiu Fotogràfic de Barcelona. Ningún otro soporte en diapositiva mantiene el color original, de ahí la importancia de Kodachrome en la historia de la Fotografía.

El último carrete. El último revelado

El fotógrafo de National Geographic Steve McCurry fue uno de los más prestigiosos fanáticos de la película Kodachrome, motivo que le llevó a pedir a Kodak el último carrete salido de la fábrica de Rochester. El último carrete de Kodachrome. El fin de una época. El fin de los mejores colores jamás vistos en la Fotografía.

Ed Harris protagoniza en la road movie «Kodachrome» el periplo de un fotógrafo en busca del último laboratorio que revela la mítica película de Kodak. Dwayne’s Photo se convirtió en el único laboratorio en el mundo que mantenía el revelado K-14 de Kodachrome. El 30 de diciembre de 2010 reveló oficialmente el último rollo. Oficialmente…

Hasta el mes de marzo de 2011, en Dwayne’s Photo se revelaron las últimas diapositivas Kodachrome, realizadas por estudiantes de fotografía de la Universidad de Webster y que se editaron en el libro «Kodachrome. End of run: Photographs from the Final Batches», editado por los fotógrafos profesionales y docentes Bill Barrett y Susan Hacker Stang (encargada del proyecto).

Fotos para la historia y el recuerdo

Encontrar cientos de diapositivas Kodachrome (algunas con más de 50 años de historia) muestra el cambio de paradigma que supuso la fotografía digital: las fotografías realizadas mediante proceso químico (en papel o diapositivas) se conservaban, no se eliminaban o rompían, ni se tiraban a la basura. Hoy, cuando llegamos a casa tras realizar una sesión de fotos, lo primero que hacemos es sentarnos ante el ordenador y borrar docenas, cientos o miles de fotografías. De una tacada. Sin complejos. Sin el menor remordimiento.

Conservar o destruir. Preservar u olvidar. «Hacer» una fotografía o disparar. Crear o simplemente obtener una satisfacción efímera y banal. Ésta es la diferencia entre la fotografía tradicional y la digital y éste es el valor que se da actualmente a una fotografía: ninguno.

La maleta Kodachrome

Kodachrome es más que una marca. Más que un tipo de película. Kodachrome fue la mejor película en color jamás fabricada. La película con que se realizaron miles de imágenes famosas, como la niña afgana que fotografió Steve McCurry para National Geographic. Kodachrome es una canción. Una road movie. Un parque estatal. Pero por encima de todo, Kodachrome es el soporte de gran parte de nuestros recuerdos y de las vidas de millones de personas en cualquier parte del mundo. Kodachrome es y seguirá siendo durante décadas nuestra memoria.

I got a Nikon camera. I love to take a photograph…

Paul Simon. Kodachrome.