• domingo , 20 septiembre 2020

Cámaras TLR

El formato medio era el territorio natural de los profesionales de la fotografía. Nunca faltaba una cámara Hasselblad o Mamiya de formato medio en los estudios fotográficos, ya fuese para fotografiar producto, moda o retrato. Incluso a día de hoy, los precios de estas cámaras en el mercado de ocasión no están al alcance de la mayoría de aficionados que desean dar sus primeros pasos en la fotografía analógica. Sin embargo, existe un tipo de cámaras de formato medio con precios accesibles y que –en muchos casos– ofrecen una calidad de imagen muy superior a las réflex de 35mm. Las cámaras TLR nos regalan un formato 6x6cm. y una experiencia única y diferente.

La denominación TLR viene de «Twin Lens Reflex» (réflex de ópticas gemelas o doble objetivo) y se destina a las cámaras que disponen de dos objetivos: el superior, dedicado al encuadre y composición de la imagen, y la óptica inferior, que incluye el obturador y el diafragma. Al tratarse de cámaras réflex, todas las TLR incorporan un espejo de grandes dimensiones, fijado en un ángulo de 45º, que refleja la visión del motivo o escena sobre una pantalla de enfoque. La calidad del espejo, la luminosidad de la pantalla de enfoque y –en especial– del diseño óptico del objetivo encargado de realizar la fotografía, determina la calidad de la imagen y –como es de esperar– del precio final de la cámara. Así, el mercado de ocasión ofrece precios que van desde los 50 a varios miles de euros.

Pocos fabricantes escaparon a la tentación de desarrollar cámaras TLR y en el mercado de ocasión es posible encontrar modelos desarrollados por Ricoh, Konica y Olympus, además de cámaras que se han perdido en el olvido, como la Airesflex, La Elmoflex (del fabricante de proyectores de cine Elmo), la Walz Automat y su objetivo angular de 60mm ƒ/2.8 o la Reflekta, un modelo alemán construido tras la II Guerra Mundial. La moda TLR popularizó el formato medio y regaló una mayor calidad de imagen tanto a profesionales y aficionados.

A continuación presento la lista de los modelos que me parecen más interesantes para quienes desean iniciarse en el formato medio y también los más icónicos del segmento TLR. Desde las míticas y carísimas Rolleiflex a la Lubitel rusa, de precio asequible y prestaciones (siendo generoso) «curiosas». Salvo la excepción de la Contax TLR, he reducido esta lista a los modelos que utilizan el formato 120, por ser el tipo de película más fácil de conseguir en formato medio. Las cámaras TLR fueron los primeros modelos de formato medio de muchos profesionales y las cámaras preferidas de muchos grandes maestros de la fotografía. Algunos modelos TLR cargan con más de 70 años a sus espaldas, pero al tratarse de cámaras 100% mecánicas, el funcionamiento es prácticamente perfecto. Hoy es posible conseguir auténticas gangas en el mercado de ocasión.

El formato medio más divertido

Las cámaras TLR ofrecen un manejo extraordinariamente sencillo, una vez acostumbramos a nuestro cerebro a que en el mundo TLR la izquierda es la derecha y la derecha, la izquierda. En el visor de las cámaras TLR la realidad aparece alterada, al igual que en un espejo. Para quien se inicia en el manejo de una cámara TLR los no es fácil al principio seguir el movimiento con la cámara, que requiere cierto tiempo de familiarización. Por el contrario, la pantalla de enfoque ofrece una visión clara de la escena y mediante la lupa de enfoque podremos asegurar el enfoque más preciso.

Cámaras TLR: la herramienta profesional

Durante décadas, las cámaras TLR fueron las más apreciadas por los profesionales del fotoperiodismo, el retrato y la fotografía de moda. Mitos como Robert Capa, Richard Avedon, Helmut Newton, Gordon Parks, Vivian Maier, Robert Doisneau o Elliot Erwitt utilizaron cámaras Rolleiflex para realizar algunas de sus fotografías más icónicas. Los aficionados a la fotografía con mayor poder adquisitivo también eligieron cámaras Rolleiflex, por ser las que mayor calidad de imagen ofrecían.

Robert Doisneau. Robert capa. Marilyn Monroe

Este artículo es un homenaje a las cámaras que plasmaron desde las más cotizadas fotografías de moda y prensa de una época a las imágenes que realizaron nuestros padres y abuelos con cámaras TLR. No hace falta ser Helmut Newton para conseguir un retrato con la máxima calidad de imagen. Esa calidad que sólo nos regala la fotografía analógica, con un grano limpio y uniforme, con blancos y negros puros y una infinidad de grises. Las cámaras TLR fueron herramientas de trabajo tan apreciadas por los profesionales que muchos no dudaron en posar con ellas en sus autorretratos.

Helmut Newton. Vivian Maier. Gordon Parks

Contaflex TLR

Inicio esta lista con uno de los models TLR más curiosos jamás fabricado. El principal motivo de que la Contaflex TLR aparezca en esta lista es por ser la única cámara de doble objetivo de formato exclusivo de 35mm. La Contaflex TLR fue además la primera cámara que incorporaba un fotómetro para medir la luz, acabado cromado y la primera TLR que disponía de objetivos intercambiables. Por todos estos motivos, la Contaflex TLR merece figurar entre los modelos seleccionados. Con un peso que supera el kilo y medio, la Contaflex TLR se convirtió en la cámara más cara del mercado, hasta que dejó de fabricarse en 1943. Pieza de coleccionismo, el precio de una Contaflex TLR en perfecto estado de funcionamiento y buenas condiciones estéticas puede superar los 3.000€ en el mercado de ocasión.

Lubitel

Nacida en la Unión Soviética en plena guerra fría, las cámaras Lubitel fueron los primeros modelos de formato 120 nacidos tras «el telón de acero». Su traducción significa «aficionado», y buena muestra que era un modelo orientado al segmento más popular son los materiales de construcción utilizados: las cámaras Lubitel están construidas en baquelita y, los modelos más modernos, en plástico. Las lentes de los objetivos son de cristal y proporcionan una calidad mejor de la esperada, pero están a años luz de las que ofrecen los modelos alemanes y japoneses. Una de las características singulares de las cámaras Lubitel es que permiten montar película de 35mm, además del rollo de formato 120. Con velocidades de obturación comprendidas entre 1/15seg. y 1/250seg, es la cámara TLR más barata que puede encontrarse en el mercado de ocasión, con precios inferiores a 50€, siendo uno de los modelos más apreciados por los amantes a la «lomografía», pues Lubitel estuvo fabricada durante una época por Lomo. ¿Merece la pena comprar una cámara Lubitel? Personalmente, la considero más cercana a una cámara de juguete que a una cámara fotográfica, pero tener en las manos una parte de la historia soviética por 30-40€ merece la inversión.

Mamiya C330

Mamiya es la opción japonesa a la mítica Hasselblad. Especializada en cámaras de formato medio, modelos como las Mamiya 67 RB/RZ, la Mamiya 645 (en sus muchas versiones) y la muy sobrevalorada en el mercado de ocasión, la Mamiya 7, convirtieron a la marca nipona en un referente mundial del formato medio. Sus cámaras TLR Mamiya C220 y Mamiya C330 son los únicos modelos TLR que ofrecen la posibilidad de intercambiar las ópticas. Mamiya dispone para sus modelos TLR de dos angulares, tres objetivos estándar y tres teleobjetivos. Mi elección personal es la Mamiya C330 por ser un modelo más avanzado y completo que la C220, pues incorpora corrección del paralelaje para cada objetivo, dos botones de disparo, pantallas intercambiables y distintos visores. Ambos modelos disponen de un fuelle, que se despliega a medida que se enfoca a las distancias más cercanas y facilita enfocar a distancias más próximas que el resto de modelos TLR.

La Mamiya C300 es un modelo de gama profesional, que incorpora velocidades de obturación desde 1segundo hasta 1/500seg, con obturador central, que facilita la sincronización del flash a cualquier velocidad. En el lateral izquierdo de la cámara se encuentra la selector de focal, que interviene a la hora de corregir el paralelaje en las distancias de enfoque más cercanas. El enfoque ofrece la precisión más elevada de cualquier cámara TLR, motivo que convierte a la mamiya C330 en mi modelo TLR preferido, de cuantos he tenido. Su precio en el mercado de segunda mano suele estar sobre los 400€ (cámara + objetivo) y el precio de las ópticas, entorno a los 150€. La calidad de las fotografías es muy elevada, por lo que recomiendo un escáner de altas prestaciones a la hora de digitalizar los negativos o diapositivas realizados con la Mamiya C330. En mi opinión, sigue siendo una alternativa excelente a las míticas cámaras Hasselblad para retrato y fotografía de moda.

Minolta Autocord

Basada en el diseño de la Minoltaflex (una copia japonesa de las Rolleiflex alemanas), la Minolta Autocord demostró que no todo estaba inventado en el diseño de las cámaras TLR, pues es un modelo más cómodo a la hora de enfocar que los modelos tipo Rolleiflex. El objetivo de la Minolta Autocord se basa en un diseño Tessar de 4 elementos, que en las últimas versiones incorpora tratamiento multicapa y ofrece un excelente rendimiento en color, incluso en diapositivas, comparable en calidad óptica a las Rolleiflex, una marca mítica en el sistema TLR y la historia de la fotografía. Las diferentes versiones de la Minolta Autocord proporcionan un rango de velocidades comprendidas entre 1 segundo y 1/400seg. (1/500seg, en las últimas versiones), con aberturas que van desde ƒ/3.5 hasta ƒ/22.

Hasta la llegada de los modelos Yashica-Mat, la Minolta Autocord fue la cámara TLR más popular en Japón, pues también fue de los primeros en aparecer en los escaparates de los establecimientos fotográficos. Las campañas de publicidad convirtieron a la Minolta Autocord en un modelo para todo tipo de público, pese a ser una cámara grande y pesada. En el mercado de ocasión es un modelo apreciado por los más entendidos, pues la óptica Minolta Rokkor ofrece un elevado detalle y un contraste medio-alto, muy similar al de los objetivos de las míticas Rolleiflex. Pueden encontrarse unidades de Minolta Autocord en perfecto funcionamiento por menos de 100€, siendo una opción excelente para iniciarse en el formato medio analógico.

Rolleiflex

Rolleiflex carece de la fama de Hasselblad o Nikon, pero si se habla de cámaras TLR el nombre de Rolleiflex aparece en la mente al instante. Rolleiflex es el modelo TLR por excelencia. El preferido por los profesionales. Robert Capa, Richard Avedon, Helmut Newton o Gordon Parks convirtieron a sus cámaras Rolleiflex en sus herramientas de trabajo preferidas. La calidad de las ópticas de las cámaras Rollieflex proporciona la mayor calidad de imagen en retrato y moda. ¿Qué ha convertido a las cámaras Rolleiflex en un mito en la historia de la Fotografía? Una mecánica fiable y precisa y sus objetivos, que incorporan los mejores diseños ópticos del segmento TLR.

El precio de la Rolleiflex 2.8f con un objetivo Xenotar puede superar los 4.000€. ¿Realmente merece pagar ese dineral por una cámara con más de medio siglo de vida? En mi opinión, no. Un NO rotundo. Pero Rolleiflex va mucho más allá de ser una cámara fotográfica. El fetichismo de tener una parte de la historia de la Fotografía en las manos se paga. Y se paga a precio de oro. Las cámaras Rolleiflex cuidaban al máximo el detalle. No sobra nada. No incluyen prestaciones banales. Todo en ellas es necesario. Desde los parasoles para cada objetivo y los filtros para la fotografía en blanco y negro al mejor fotómetro de selenio incorporado en una cámara, que además proporciona una lectura fácil y rápida. La fiabilidad de la mecánica de las cámaras Rolleiflex, montadas a mano, una a una, fue legendaria, convirtiéndolas en los modelos que mayores garantías ofrecía a los fotoperiodistas y profesionales de la fotografía de moda y el retrato entre las décadas de los 40 y 60 del pasado siglo.

Fotómetro de una Rolleiflex

El fabricante de las cámaras Rolleiflex lanzó los modelos Rolleicord, con aspiraciones fotográficas más modestas y un precio, peso y tamaño sensiblemente más reducidos. La calidad de las ópticas es inferior a la que incorporan los mejores modelos Rolleiflex y el propio diseño de la cámara parece hecho a propósito para decantar a los fotógrafos más exigentes a la Rolleiflex. El botón de disparo está en la parte inferior izquierda, el mismo lado en que se sitúa la rueda de enfoque. Enfocar y disparar rápido es una tarea complicada en una Rolleicord. El avance de la película se realiza por otra rueda, en lugar de la clásica manivela de muchas cámaras de formato medio; esto ralentiza el proceso de carga y avance de película. El objetivo Xenar 75mm ƒ/3.5, pese a disponer de un diseño óptico Tessar, ofrece una calidad de imagen muy por debajo de lo que se espera de una cámara TLR fabricada por Rollei. En mi opinión, el mercado de ocasión ofrece alternativas más interesantes a las cámaras Rolleicord, como la Mamiya C330 o incluso las Yashica-Mat 124 y la Minolta Autocord.

Rolleicord Va Type 1

Seagull

No siempre el «Made in China» es sinónimo de baja calidad de construcción y la cámara Seagull demuestra que también en China supieron hacer una cámara TLR digna. La Seagull es un modelo básico y asequible con verdaderas pretensiones fotográficas. Fabricada en Shanghai, la Seagull fue la respuesta del gigante asiático a las cámaras TLR japonesas y alemanas. Como todas las cámaras aquí presentadas es 100% mecánica, lo que garantiza una vida prácticamente eterna, en manos de un buen mecánico. El objetivo de 75mm ƒ/3.5 proporciona una calidad de imagen más que digna, siempre mejor en blanco y negro, pues esta óptica muestra un contraste medio-bajo, que será posible corregir fácilmente tanto en el laboratorio fotográfico, como en la edición digital de la película de formato 120. Un precio medio de 150€ garantiza disfrutar del formato medio por una cifra razonable y al alcance de todos los bolsillos.

Yashica-Mat

Muchos aficionados aprendimos a dar los primeros pasos en el formato medio de la mano de una Yashica-Mat. Un precio asequible, el formato 6x6cm. y una calidad óptica muy por encima de su precio convirtió a la Yashica-Mat (en todas sus versiones) en la cámara de formato medio más popular. No alcanza la calidad de imagen de una Rolleiflex o una Mamiya C330, pero la excelente relación calidad-precio de la Yashica-Mat la convierten en la cámara TLR más adecuada –junto a la Minolta Autocord– para quienes busquen dar sus primeros pesos en el formato medio analógico. El formato de 6x6cm. garantiza un elevado poder de ampliación, que mejora de forma sustancial la calidad que puede obtenerse con una cámara de paso universal (35mm).

Dos diales situados entre las lentes (al estilo Rolleiflex) controlan la abertura y las velocidades de obturación, facilitando al usuario una familiarización rápida. Las últimas versiones de la Yashica-Mat ofrecen pantallas de enfoque más luminosas e incluso fotometría. Recomiendo la versión Yashica-Mat 124 (más asequible que la versión 124 G, con fotómetro). El objetivo Yashinon 80mm ƒ/3.5 ofrece una buena calidad óptica, que permite –junto al formato de 6x6cm. grandes ampliaciones. Además del clásico visor de cintura (que incluye una lupa de enfoque x3), la Yashica-Mat 124 dispone de un «visor deportivo», que muestra una visión aproximada del encuadre a través de una pequeña ventana en un marco metálico a nivel del ojo. La Yashica-Mat es uno de los modelos que más se han revalorizado en los últimos dos años, pasando a costar poco más de 100€ a un precio medio actual situado entorno a los 250€.

Zeiss Ikon Ikoflex

La serie Ikoflex nació en 1934, en la Alemania de entreguerras. Llamada «Coffeecan», por parecerse a la cafetera que utilizaba el ejército alemán en la I Guerra Mundial. La Ikoflex fue la alternativa asequible a los primeros modelos Rolleiflex, mucho más caros. El objetivo de las Ikoflex se basa en un diseño óptico Carl Zeiss Tessar, el mismo que utilizaban algunos de modelos de Rolleiflex, motivo que me lleva a recomendar esta pequeña joya alemana a quienes busquen la auténtica esencia de una cámara TLR. No es difícil encontrar modelos Ikoflex por menos de 100€, una auténtica ganga para iniciarse en el formato medio analógico de la mano de una cámara icónica.

Tras la II Guerra Mundial, los aliados dividieron las principales fábricas tecnológicas. Zeiss Ikon, el fabricante las Ikoflex, quedó en territorio occidental, lo que permitió al fabricante alemán seguir desarrollando nuevos modelos, con sincronización de flash electrónico o los dos aros de control de abertura y velocidades de obturación, al igual que las cámaras Rolleiflex. En 1956 la fotometría llegó a las Ikoflex, cuatro años antes de que Zeiss Ikon pusiera fin a tres décadas de las cámaras TLR Ikoflex.

Conclusión

Las cámaras TLR son una opción excelente para quien desee iniciarse en la fotografía analógica: son cámaras peculiares, la esencia de la fotografía vintage, prácticas, divertidas de utilizar y –la mayoría– ofrecen una excelente relación calidad-precio. Obviando a la cámara Lubitel, que considero más un juguete que una cámara fotográfica, encontramos muy buenas opciones por menos de 100€ en el mercado de ocasión. Tanto la Minolta Autocord como la Yashica-Mat 124 (incluso la Seagull) son modelos que ofrecen una calidad de imagen muy superior al precio que tienen, pese a que la Yashica ha incrementado su precio en los dos últimos años.

Weegee. Imogen Cunningham

Para quienes busquen mayor calidad y prestaciones, la Mamiya C330 es un modelo excelente, tanto por la calidad de sus objetivos y por ser la única serie de óptica intercambiable, como por la corrección de paralelaje para cada objetivo en las distancias de enfoque más cercanas. Es también la cámara que ofrece mayores posibilidades de fotografía macro, gracias al fuelle de enfoque. Y luego está Rolleiflex, la cámara utilizada por los grandes maestros de la Fotografía. Los desnudos de Helmut Newton, la elegancia exquisita de Cecil Beaton, los retratos de Richard Avedon y la noche criminal y canalla de Weegee pasaron por cámaras Rolleiflex, uno de los mitos en la historia de la fotografía.

¿Que las cámaras TLR no miden la luz, como las réflex? Para eso están los fotómetros, tanto los clásicos (tipo Weston), como las app para móvil, que ofrecen una medición muy precisa y reflejan la mezcolanza actual de la fotografía analógica, donde conviven el clasicismo y las nuevas tecnologías.